Una bomba de calor está diseñada para estar en el exterior… pero no para sufrir las agresiones de su entorno.
Una bomba de calor representa una inversión importante, a menudo de varios miles o incluso decenas de miles de euros según la instalación. Sin embargo, su unidad exterior permanece expuesta de forma permanente a la lluvia, el viento, el sol, las hojas secas y los pequeños golpes cotidianos.
Contrariamente a una idea extendida, no es necesario aislarla por completo de la intemperie. Los fabricantes diseñan sus unidades exteriores para funcionar de forma duradera al aire libre, independientemente de la estación.
En cambio, limitar las agresiones externas, proteger el equipo de los residuos y conservar su estado con el paso del tiempo es una medida pertinente… siempre que nunca se altere su funcionamiento. Porque, para mantener su rendimiento, una bomba de calor necesita ante todo una cosa: poder respirar libremente.
¿La unidad exterior está realmente expuesta?
Sí, y su nivel de exposición depende directamente del entorno.
Según el lugar donde esté instalada, una unidad exterior puede estar expuesta a:
- la lluvia, la nieve o el granizo;
- los rayos UV y las altas temperaturas estivales;
- el viento y las proyecciones de grava o tierra;
- la humedad, las heladas o el aire salino en zonas costeras;
- las hojas secas, las agujas de pino, el polen y el polvo;
- los golpes relacionados con la jardinería, los juegos infantiles o los animales.
Por separado, estas agresiones externas no suelen provocar una avería inmediata. Su repetición a lo largo de los años, junto con la acumulación de polvo, hojas y otros residuos, puede favorecer la suciedad de la unidad exterior, dificultar su mantenimiento y contribuir al envejecimiento prematuro de determinados componentes.
Proteger una bomba de calor no consiste, por tanto, en aislarla por completo de su entorno, sino en limitar las agresiones más importantes respetando las necesidades de funcionamiento de la instalación.
¿Cuáles son los riesgos si no se protege?
1. La intemperie
Una bomba de calor está diseñada para resistir la lluvia, el frío y las variaciones climáticas. Sin embargo, algunas situaciones son más exigentes, como las granizadas, las ramas arrastradas por el viento o las proyecciones repetidas.
En las regiones costeras, el aire salino también puede acelerar la corrosión de determinados elementos metálicos. Por su parte, los rayos UV pueden deteriorar progresivamente algunos materiales expuestos permanentemente al sol.
2. Hojas, polvo y residuos vegetales
Con el paso de las estaciones, las hojas secas, las agujas de pino, el polen y el polvo se acumulan de forma natural alrededor de la unidad exterior.
Si estos depósitos no se eliminan con regularidad, pueden dificultar la circulación del aire o favorecer la suciedad del intercambiador. Por ello, sigue siendo indispensable realizar un mantenimiento periódico, incluso cuando la instalación está protegida.
3. Los golpes cotidianos
Instalada en un jardín, una terraza o cerca de un paso, una unidad exterior también puede recibir golpes de un balón, un cortacésped, grava, herramientas de jardinería o animales.
Una protección adecuada crea una barrera adicional frente a estas agresiones y mejora al mismo tiempo la integración estética de la instalación.
Por qué un cubre bomba de calor bien diseñado protege el equipo sin perjudicar su rendimiento
La función de un cubre bomba de calor no se limita a ocultar la unidad exterior. Cuando está correctamente diseñado, también ayuda a reducir la exposición a golpes, proyecciones y residuos vegetales.
Pero no todos los cubre bombas de calor son iguales.
Una bomba de calor funciona mediante intercambios de aire permanentes. La unidad aspira grandes volúmenes de aire y los expulsa después del intercambio térmico. Si esta circulación se ve alterada, el equipo puede perder rendimiento, funcionar durante más tiempo y desgastarse prematuramente.
Por este motivo, un cubre unidad exterior para bomba de calor debe diseñarse en torno a un principio esencial: proteger sin obstaculizar el flujo de aire.
En DECOClim, esta cuestión fue objeto de un estudio realizado bajo supervisión de un agente judicial para comprobar que un cubre bomba de calor correctamente diseñado respeta la circulación de aire indispensable para el buen funcionamiento de la instalación. Este enfoque permite combinar protección, integración estética y rendimiento.
La opinión del profesional
“En las instalaciones todavía vemos muchas unidades exteriores encerradas en estructuras demasiado cerradas o mal dimensionadas. El cliente cree que está protegiendo su bomba de calor, pero a veces altera su funcionamiento sin saberlo”. Benjamin D., técnico de climatización en Valence
Como recuerda esta experiencia profesional, una buena protección no depende únicamente del material utilizado. El grado de apertura, el dimensionamiento y la facilidad de desmontaje son igualmente importantes.
Errores que deben evitarse
1. Cubrir la bomba de calor con una lona
Nunca debe utilizarse una lona o una funda mientras la bomba de calor está funcionando.
Al bloquear las entradas y salidas de aire, puede provocar una reducción del rendimiento, la activación del modo de seguridad del equipo o un desgaste prematuro.
2. Instalar una estructura totalmente cerrada
Una protección nunca debe convertir la unidad exterior en un espacio cerrado.
Si el aire expulsado queda atrapado alrededor del equipo, este puede volver a aspirarlo en lugar de renovar correctamente sus intercambios térmicos.
El resultado es sencillo: la bomba de calor tiene que trabajar más para proporcionar el mismo nivel de confort.
3. Elegir un cubre bomba de calor mal ajustado
Un cubre bomba de calor no solo debe ser lo bastante grande para cubrir la unidad exterior: también debe ajustarse correctamente a sus dimensiones.
Una protección demasiado ancha o profunda puede dejar un volumen de aire excesivo entre la parte frontal de la bomba de calor y la del cubre bomba de calor. El aire expulsado puede entonces permanecer alrededor del equipo o volver a ser aspirado parcialmente, en lugar de evacuarse eficazmente hacia el exterior.
En cambio, un cubre bomba de calor bien ajustado acompaña de forma natural el flujo de aire. Su parte frontal debe situarse lo más cerca posible de la unidad exterior, sin tocarla nunca, dejando al mismo tiempo el espacio necesario alrededor del equipo y de sus conexiones.
Antes de elegir un modelo, es indispensable medir con precisión la anchura, la altura y la profundidad de la bomba de calor. Un cubre bomba de calor perfectamente adaptado a sus dimensiones ayuda a proteger la instalación respetando la circulación de aire necesaria para su correcto funcionamiento.
¿Cómo elegir una protección adecuada?
La elección de una protección para una bomba de calor exterior depende de las dimensiones de la instalación, pero también de su entorno.
Un jardín con vegetación, una terraza, una fachada, un balcón o una vivienda situada junto al mar no presentan exactamente las mismas limitaciones.
El material también debe elegirse en función de estas condiciones.
- Un cubre aire acondicionado de madera se integra de forma natural en un jardín o una terraza.
- Un cubre aire acondicionado de aluminio ofrece una excelente resistencia a los rayos UV, la humedad y la intemperie, y requiere muy poco mantenimiento.
Contrariamente a lo que suele pensarse, una configuración particular no requiere necesariamente un cubre aire acondicionado a medida. Gracias a una amplia selección de dimensiones, colores y accesorios, las soluciones DECOCLIM se adaptan a la gran mayoría de las instalaciones sin recurrir a una fabricación específica.
Para recibir asesoramiento personalizado, también puede encontrar un instalador de cubre aire acondicionado cerca de usted.
Lo esencial
Una bomba de calor está diseñada para funcionar en el exterior durante todo el año. Por tanto, no necesita estar encerrada para quedar protegida.
Sin embargo, limitar su exposición a golpes, residuos vegetales y agresiones climáticas permite conservar su estado con el paso del tiempo y mejorar su integración estética.
La mejor protección es, por tanto, la que logra el equilibrio adecuado entre protección, ventilación y accesibilidad.
Un cubre bomba de calor específicamente diseñado para unidades exteriores protege la instalación sin comprometer su funcionamiento, siempre que respete el flujo de aire indispensable para la bomba de calor.
Preguntas frecuentes
¿Debe protegerse una bomba de calor de la lluvia?
No por completo. Una bomba de calor está diseñada para funcionar bajo la lluvia, que incluso puede ayudar a eliminar parte del polvo presente en las aletas del intercambiador.
Por tanto, un cubre bomba de calor bien diseñado no debe aislar por completo la unidad exterior, sino limitar su exposición prolongada a los rayos UV, la humedad, las proyecciones y los golpes, dejando al mismo tiempo que circulen el aire y parte del agua de lluvia. Este equilibrio permite proteger la bomba de calor sin alterar su funcionamiento.
¿Se puede colocar una funda sobre una bomba de calor?
Únicamente cuando el equipo está completamente apagado durante un periodo prolongado. En cuanto la bomba de calor está en funcionamiento, no debe utilizarse una funda ni una lona, ya que bloquearían el flujo de aire indispensable para su funcionamiento.
¿Un cubre bomba de calor reduce el rendimiento del equipo?
No, siempre que esté específicamente diseñado para este uso. Un cubre bomba de calor ampliamente ventilado, correctamente dimensionado e instalado de acuerdo con las recomendaciones protege la unidad exterior sin alterar los intercambios de aire. En cambio, una protección demasiado cerrada o inadecuada sí puede reducir el rendimiento.
¿Una bomba de calor resiste las heladas?
Sí. Las bombas de calor modernas están diseñadas para funcionar en invierno y suelen disponer de un sistema automático de desescarche. No obstante, es importante evitar que la nieve, el hielo o los condensados se acumulen alrededor de la unidad exterior para mantener una buena circulación del aire.